En el Pueblo de Dios hay otros muchos mártires y confesores que posiblemente nunca serán propuestos por la Iglesia para que de modo público sean venerados y tenidos en cuenta. Esto no significa que existan dudas sobre su santidad o martirio, o que no hayan llegado a tanto como los otros.

Todos, seguramente, tenemos noticias de cristianos Iglesia de la Mercedejemplares que se distinguieron por su fe y por su práctica cristiana, que influyeron en nuestra vida y recordamos como modelos a imitar.

Esta página es lugar para recordarlos y para que nos lo recuerden los que tengan memoria de ellos.

Entre ellos estarían Miguel Carbona, vecino de Alameda; D. Remigio Blázquez, uno de los primeros Misioneros Eucarísticos; D. José Moreno Fernández, joven párroco de Benaoján; D. Manuel Domínguez Naranjo, que fue párroco, primero de Alora, y después de los Santos Mártires de Málaga; D. Pablo González Domínguez, el sacerdote que vendió su casa para la construcción del Seminario, y últimamente párroco del Corpus Christi; D. José Gutiérrez Jaén, párroco de San Pablo, que terminó sus días en Asilo de las Hermanitas de los pobres de la Estación.

Martires malagueñosCabe destacar también a D. José Soto Chuliá, director espiritual del Seminario; Don Juan Estrada, párroco ejemplar de la Barriada de Capuchinos, D. José Mª Campos Giles, biógrafo del Beato Manuel González, y gran poeta; D. José Parra Grossi, párroco del Socorro de Ronda; D. José Campos Pavón, párroco recordado con veneración cariño en la Barriada de Carranque; D. Salvador Montes Marmolejo, reorganizador del Seminario actual; Bartolomé Gómez Jiménez, capellán del Hospital Civil, Anita Espinosa, feligresa de Alora; D. José Barroso Toledo, párroco, primero de Coín y finalmente de Vélez-Málaga.

Tampoco podemos olvidarnos de D. José Gálvez Ginachero, que desde su gran fe practicó la caridad de modo sobresaliente aprovechando la profesión de médico ginecólogo y de los diversos cargos civiles y políticos que desempeñó en la ciudad; D. Antonio Linares, médico psiquiatra, que se distinguió por su sencillez y bondad; Señorita Laura Aguirre, quien desplegó una gran actividad apostólica con el hospicio creado y sostenido por ella en la parroquia de Álora; Fernando Orellana Toledano, D. Manuel Díez de los Ríos y otros muchos que pasaron haciendo el bien por esta Diócesis.

En este apartado queremos contar con la colaboración toda persona, que como antes hemos comentado, conozca o tenga noticia de cristianos que se hayan caracterizado por su vida ejemplar y su práctica cristiana, con el fin de ir añadiendolas a nuestra relación y que su testimonio no se pierda en el olvido.