De intachable conducta religiosa y miembro de la Junta de Cofradías.

Se encontraba en la casa de don José Castañón, medico de la barriada, la noche del 7 a 8 de febrero de 1937, cuando llamaron a la puerta y al mismo tiempo por teléfono. Al acudir a abrirla, sin mediar palabra, recibió varios disparos, por individuos de una patrulla de milicianos, que le causaron la muerte.