Nació de Pedro y Dolores en Monterroso, cortijada de Almogía (Málaga), el 31 de marzo de 1911. Sus padres eran labradores de clase media. Al padre se le conocía por "Periquito Melahorro". Cristóbal tenía una bondad fuera de serie, una exquisita dulzura y gran disponibilidad para servir a los demás. Según testigos "era un hombre de campo, que entendía de todo". Entró en el Seminario en el curso 1928-29. Familiares y amigos esperaban su llegada de vacaciones para estar con él porque les hacía mucho bien. Era un excelente poeta, amigo de Salvador Rueda. Todavía viven personas que estuvieron con él en el catecismo de la parroquia de Santa María de la Victoria, que recuerdan sus veladas y pueden recitar algunas de sus poesías.

Cristóbal y Diego, cuando subían al Seminario después de hacer unos encargos en la ciudad a los superiores y sacerdotes ejercitantes, y al ver que todos los sacerdotes del Seminario bajaban detenidos, quisieron unirse a ellos, y ambos llegaron a ingresar también la cárcel, pero el rector, don Enrique Vidaurreta dijo a Cristóbal que se llevara con él a Diego y que se refugiaran en su casa de Monterroso. Caminando hacia Almogía, en el Puerto de la Torre fueron reconocidos por un cabrero, que los denunció, siendo martirizados en un lugar cercano al Cañaveral. Se sabe por testigos que presenciaron la muerte de ambos que los dos al oír la voz de "apunten" se fundieron en un abrazo.