Nació en Coín (Málaga) el 11 de agosto de 1912. Hijo de Francisco y Fuensanta. Era el menor de ocho hermanos. Para el padre, que quería a todos por igual, Pepe, muy vivo y gracioso, era el preferido. Tenía un carácter alegre y sencillo. Sus tíos Gertrudis y Francisco que vivían en Sevilla sólo querían que estuviera con ellos porque "Pepillo me pone en orden a mis hijos". Ordenado Sacerdote en Granada y después Profesor del Seminario de Málaga. Este joven sacerdote era un enamorado del sagrario. Con lo que su inteligencia pudo comprender y con las enseñanzas que había recibido de sus superiores había llegado a la persuasión de que "un sacerdote sin sagrario es el ser más desgraciado que puede existir".

Fue uno de los sacerdotes jóvenes sobresalientes por su buen espíritu y santidad que estuvo muy cerca de don Enrique Vidaurreta. De él escribió el P. García Alonso S. J, que compartió con él prisión: "Haré mención del jovencito don José Lucena, profesor del Seminario. Cuantas veces le traté me hizo la impresión de un joven angelical. Muchas veces me invitaba en el patio a sentarme con él y sobre su manta que extendía en el suelo me hablaba largamente del ideal sacerdotal: desprendimiento de los bienes materiales, celo de las almas y amor de Jesucristo, todo un programa". Las turbas rodearon el monte del Seminario y lo apresaron el día 22 para llevarlo, con los otros 32 sacerdotes que hacían ejercicios espirituales en el Seminario, a la Prisión Provincial. Allí estuvo hasta el 31 de Agosto en que fue asesinado en las tapias del cementerio de S. Rafael. En la exhumación fue reconocido por su hermano Antonio, por el crucifijo que llevaba en el bolsillo del pantalón. Su hermana Carmen iba a la cárcel, vestida de miliciana, acompañada por Amelia, la señora de un médico, para verle y llevarle ropa limpia.