Una de las cuatro hermanas, solteras, que eran hijas del notario de Málaga, don Francico López Cózar, contra cuya familia se inició una feroz persecución, a partir del 21 de agosto de 1936, con el propósito de detener a su hijo Francisco, destacado falangista, al cual no lograban encontrar. Ante lo infructuoso de sus pesquisas, en la noche del 3 al 4 de octubre, los milicianos detuvieron a las hermanas y las llevaron ante el Comité de Salud Pública, bajo el pretexto que era necesario carearlas con un joven de Granada. Allí fueron sometidas a un violentísimo interrogatorio, haciéndolas sufrir toda clase de ofensas y vejaciones, llegando a notificarles su sentencia de muerte, de la que sólo podrían liberarse denunciando el paradero de su hermano. Apercibido éste del peligro que corrían sus hermanas se entregó siendo llevado al cementerio de san Rafael donde le dieron cruel muerte. Posteriormente aparecieron los cadáveres desfigurados de las cuatro jóvenes con señales evidentes de haber sido violadas y torturadas por sus verdugos.

Su padre, el Sr. López Cozár, de 72 años, gravemente enfermo, no pudo resistir las impresiones sufridas, falleciendo pocos días después. Respecto a este crimen monstruoso publicó el diario rojo "El Popular" un artículo encomiástico presentándolo como un excelente servicio a la causa marxista. Identificados sus cadáveres en la fosa nº 6 por su hermano Indalecio López-Cózar, por la ropa que llevaban y porque estaban juntas.