Nació en Sedella (Málaga). Hijo de Francisco y Vitalia. Eran seis hermanos, vivían en el pueblo pero en verano se iban a una casa de campo que les dejaban, llamada "la Jacinta". Francisco era un niño especial y muy distinto de sus hermanos. Guardaba cerdos pero siempre llevaba consigo un libro y por las mañanas iba a la parroquia, tocaba el "Ave María" y devolvía la llave de la iglesia. Por influencia de su madrastra dejó la guarda de cerdos y fue al Seminario. Ordenado sacerdote en 1930. Fue párroco de Moclinejo y ecónomo de Zafarraya.

Refugiado en un cortijo de Sedella, llamado Monterilla, cuando se encontraba tumbado sobre una manta leyendo la vida de Santa Teresita, fue visto por unos escopeteros, lo que le empujó a refugiarse en Málaga. Descubierto por un vecino de Sedella en el Hotel Imperio fue detenido y asesinado en el Camino de Suárez después de gritar: "¡Viva Cristo Rey!" y de rechazar la invitación de un miliciano, llamado Tomás, a dejar el sacerdocio y unirse a ellos, como decía un papel escrito que su hermano Antonio vio encima de su cadáver.