Nació en Sahagún (León), y pertenecía a la diócesis de León, en donde se ordenó de sacerdote. Se trasladó a Málaga por motivos de salud. Fue cura regente de Ojén, párroco de Almogía, de Alhaurín de la Torre, de Humilladero, y finalmente de San Miguel de Antequera. Era un sacerdote celoso y muy trabajador. Buen catequista, Consiliario de la Rama Femenina de A.C. No dejó de celebrar la Misa en su parroquia incluso en el día que lo mataron.

Sacado de casa y vestido de sacerdote, fue llevado por dos milicianos, uno sujetándole el brazo derecho y el otro el izquierdo, hasta la Placeta de Capuchinos en Antequera. Allí lo insultaron y maltrataron. Después el sacerdote preguntó a sus verdugos si lo iban a matar, y como éstos respondieran afirmativamente, él les repartió el dinero que llevaba y al que parecía ser el jefe le dió el reloj diciéndoles: "soy muy pobre y por eso no puedo daros más. Le regalo mi reloj para que cada vez que mire la hora se acuerde de mí. Os perdono a todos de todo corazón para que Dios a mí me perdone". Después, según contó el que recibió el reloj él fue quien mató al cura y el reloj lo vendió en Murcia a otro miliciano por cincuenta pesetas.