Nació de Juan y Dolores en Yunquera (Málaga) el 17 de marzo de 1912. Entró en el Seminario en el curso 1924-1925. Ordenado subdiácono en Granada y diácono en Málaga en 1936.
Oculto en su domicilio familar, Calle Adelante 31 de Yunquera, fue delatado por una vecina que lo descubrió, siendo detenido por vecinos del pueblo y milicianos de la F.A.I. Fue conducido con los seminaristas, José Merino Toledo y Miguel Díaz Jiménez, a El Burgo, donde quedaron Merino y Miguel, y a él lo llevaron a Álora, donde fue entregado al Comité, y su presidente, Miguel Cárdenas, lo puso en manos de la patrulla de Antonio Sánchez Portela "El Chato" y de Antonio Ortíz Romero "El Melena".
Estos le hicieron sufrir horribles torturas, como la aplicación de corriente eléctrica en sus genitales y la introducción de pequeñas cañas debajo de sus uñas, pasearlo por las calles del pueblo para diversión de la chusma, e intentando que blasfemase. Finalmente "El Chato" le cortó los genitales y los entregó a Inés Cuenca Palomo "La nona". Ésta, exhibiéndolos en un plato y decía: "Si va a ser cura ¿para qué los quiere?". Después, se los entregaron a Frasquita, la posadera, para que se los friera, pero ella se tapó la cara, y el miliciano los echó a un perro, que no los quiso. Tras esto, Frasquita mandó a su hijo Pepe: "Toma eso y lo entierras en la cuadra que es de un santo".
Después lo llevaron a un arroyo llamado "Bujía", pero como seguía diciendo ¡Viva Cristo Rey" le cortaron la lengua, le abrieron en canal, le rociaron con gasolina y le quemaron vivo. En la exhumación su cadáver presentaba tres heridas de armas de fuego en la cabeza y una en el pecho, además de la amputación de genitales y apertura del vientre, con mucha sangre, no derramada sino cuajada por el fuego. Su cadáver, enterrado en el lugar del martirio, fue exhumado en el año 1937 y trasladado al cementerio de Yunquera, donde estuvo hasta su traslado al templo parroquial.
Este mártir ha sido Beatificado en Roma el 28 de octubre de 2007.