Nació en Antequera (Málaga) el 5 de julio de 1908. Hijo de Soledad García Berdoy y Salvador de la Cámara González. Ordenado sacerdote en Granada en 1933. Profesor del Seminario.

Alojado en casa de Victoria Bueno vecina de Nerja fue buscado por un miliciano llamado Rafael Platero Torrecilla (a) "el hijo de la col", al no estar en la casa lo encontraron en la parroquia. Tras pasar por el tribunal, ante el cual hizo una declaración, que fue prodigio de fe, y emocionó profundamente a cuantos la oyeron, le llevaron a la cárcel de Málaga, donde demostró su valentía, decisión, capacidad de alentar a los demás, y sus altas miras sobrenaturales, como escribe F. Lluch Valls:

"Es de una excelente familia antequerana. Nos hemos hecho muy amigos en el poco tiempo que nos conocemos. Ha perdido a toda su familia; han matado a sus hermanos, a su madre... Lo han dejado completamente solo. Me ha dicho unas frases que le retratan tal y como es. Me decía muy apenado: "Ya ves, todos menos yo; y es que yo no soy merecedor de ir al cielo con todos los que han matado. Dios elige entre sus siervos más queridos a los mártires, para que vayan a gozar la vida eterna en su Corte de los cielos. Y ya ves, qué poco valgo yo. Tantos y tantos como se llevan, incluso mi familia entera, y yo aquí. ¿Es que yo no tengo sangre de mártir?". Murió en la numerosa saca del 24 de septiembre. Fue conmovedora la carta que escribió para entregar a su madre después de su muerte, sin saber que había sido fusilada, en la que le invitaba a dar gracias a Dios por haberle llevado consigo tan pronto, a los tres años de su ordenación sacerdotal: "de Dios salí y a Dios espero volver, que Él sea bendito".